La vida en unas líneas…


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Esta mañana he ido a casa de mi madre y la he encontrado enfrascada limpiando “trastos” en un viejo arcón de la terraza. Casi no podía verla porque estaba literalmente oculta tras una torre de lo que en principio parecían libros. Pero no. Eran mis diarios. Diarios y diarios llenos de palabras que relatan mi vida día a día desde los 12 hasta los 20 años.

Me he sentado y los he inspeccionado uno a uno y la verdad es que he pasado un rato de lo más divertido, sorprendida por la constancia con la que escribía desde tan pequeña, contando día tras día, sin faltar ni uno, todo lo que me sucedía, aquello que me alegraba, que me enfadaba, mis deseos, mis miedos, mis amores… la vida en estado puro a través de palabras escritas en un papel, palabras que crecían y maduraban a la vez que lo hacía yo.

Y gracias a esto he vuelto a recordar lo que me ha gustado siempre escribir y lo que esta sencilla rutina me ha ayudado a ser lo que soy ahora, a convertir una afición en una profesión, una costumbre en una necesidad. Por las idas y venidas de la vida, el diario fue dejando de ser parte de mi rutina, pero enfoqué mis ganas de escribir a otras actividades. Quizás lo retome, es una buena forma de canalizar la energía.

La escritura puede ser la mejor de las terapias. Escribir lo que sentimos nos libera, nos calma, nos hace pensar, recapacitar, respirar hondo si estamos confundidos y necesitamos tomar una decisión, o simplemente nos hace disfrutar y pasar un buen rato. No importa si tenemos o no una gran técnica al hacerlo, a eso se aprende, sólo hace falta ponerle ganas y corazón.

Y para los jóvenes escritores un diario puede ser la plataforma perfecta para empezar a dar rienda suelta a su creatividad, para dejarse llevar por la magia de las palabras, para aprender de los errores, para plasmarlos, igual que los éxitos, y poder releerlos un día, cuando ya estén olvidados, y revivir sentimientos y sensaciones que nuestra cabeza parecía no recordar. La memoria puede fallarnos, pero las palabras escritas siempre estarán ahí para contarnos quienes somos.

Susana Martín Barranco

Periodista y bloguera

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